Que los traicione el corazón…

(Carta escrita a los novicios, antes de su primera profesión)

Queridos “quasi” profesos:

Hubiera querido poder escribirles estas líneas con un poco más de tiempo, pero no me ha sido posible. Así y todo les envío la idea, el fondo, aunque la forma no sea la mejor que podría haber sido.

Mañana hacen su primera profesión!! Inolvidable momento para todo religioso… recuerdo muy bien aquel 25 de marzo del 2000 cuando fue mi turno…

votos perpetuosEstuvimos juntos un año para que ustedes mostraran a la Iglesia, al Instituto, y a ustedes mismos, que son capaces de prometerle a Dios ser castos, pobres y obedientes, por un año. Mucho hemos compartido, mucho hemos hecho, mucho hemos vivido… época de comienzos es el Noviciado, y todo tiene un tinte muy especial… todo, aún lo cotidiano de cada día: estudio, adoración, eutrapelia, etc. Hemos hecho viajes: al sur, al norte… semana de Constituciones, Semana de Directorios, dos misiones populares, Ejercicios Espirituales de mes, convivencia, el voto de Esclavitud a María Santísima… Podemos parafrasear lo que alguno decía a los comienzos: “no sé si hicimos las cosas bien, pero que nos divertimos, nos divertimos” En realidad esa “diversión” es el mejor signo de que se hicieron las cosas bien (a pesar de nuestros defectos), porque ser felices viviendo los votos –aún sin todavía tenerlos– es sin duda vivir aquel gozo del que habla San Pablo en unas de sus cartas, fruto del Espíritu Santo. Cuánto que agradecer a Dios por todo eso!

Unas de las cosas que se busca en la formación de un novicio es que pueda tener cierto dominio de su corazón (dominio total no se puede en esta tierra salvo una gracia muy especial)… que los sentimientos no lo traicionen, que los pueda refrenar, sublimar, ofrecer… pero ahora, queridos muchachos, les deseo de todo corazón otra cosa… les deseo, y pido a Dios por eso, que el corazón los traicione!!!

            Toda nuestra vida es un buscar, pedir, suplicar, sufrir… todo por tener un corazón parecido al de Nuestro Señor. Que sus alegrías sean las nuestras, que sus tristezas, que sus deseos, que sus anhelos, que sus repugnancias (al pecado por ej.)… todo lo que siente su Corazón, todo eso debemos querer sentir; que la diástole y la sístole de nuestro cuore resuene al compás del “trabajo” de ese Divino Corazón… ese debe ser nuestro gran anhelo.

Y como bien saben… el corazón, aún el humano pero mucho más el Divino, no sabe de ambigüedades, de cálculos, de “te doy para que me des” o “te doy por un tiempo”… Y esto es así porque el amor es así… totalizador y totalizante… absoluto, completo, cabal…

Mañana prometerán ser castos, pobres y obedientes por un año… No tengo más que agradecer a nuestra madre la Iglesia por su pedagogía, por su condescendencia (más en estos tiempos donde todo es tan movedizo) al hacernos progresar de a poco en la profesión y no pedirnos que hagamos los votos perpetuos de entrada. Nadie más sabia que Ella, porque tiene la sabiduría de su Divino Esposo.

De todos modos, queridos … (aquí iban los nombres de los que profesarían), espero y rezo para que mañana el corazón, ese corazón que ya hace un año busca de manera insistente parecerse al Divino Corazón, ese corazón que ha sabido sufrir por Él, ese corazón que no sabe nada de lo que vendrá pero sí confía plenamente en Él, ese corazón los engañe, los traicione, les juegue una “mala pasada” y al leer “un año” solo piense, desee y quiera decir “para siempre”.

Por supuesto que no cambia nada esto lo, si se quiere, jurídico de la profesión y para el Instituto y la Iglesia van a ser profesos por un año; pero Dios quiera que esto no sea así en el interior de todos ustedes… El tiempo es algo que Dios se vio obligado a inventar para nosotros… pero mientras más vivimos lo inmutable de Dios, es decir su misma eternidad, más divinos seremos… más parecido tendremos nuestro corazón al Sagrado Corazón.

Digan “un año” y piensen “para siempre”; que esas dos palabritas que tanto cambian la fórmula de profesión perpetua comparándola a las demás, cuando llegue el momento de recitarlas, no sean nuevas, sino algo que ya se esté viviendo desde la primera profesión. Por algo lo común es contar los años de profesión desde la primera, no desde la última…

Piensen “para siempre” ya que de ese modo Él nos amó en su trono, la Cruz, que fue lo que nos cautivó el corazón para dejarlo todo por Él.

Aprovecho la oportunidad, una vez más, para pedirles disculpas por las cosas en las cuales no he sido ejemplo para ustedes, y pido al Señor, como lo hice mientras estuvieron acá, les conceda la gracia de ser grandes Santos, de que puedan hacer grandes cosas por su Gloria y la salvación de las almas, esas cosas que mi mezquino corazón y mis pocos talentos no pueden hacer.

Les agradezco mucho por todo lo que hemos compartido y el ejemplo que me han dado. No he podido escribir esto sin derramar varias lágrimas… se ve que me estoy poniendo viejo.

Cuenten siempre con mis oraciones, yo cuento con las de ustedes.

Por último… aunque no sea más que un repetir cosas muy dichas: no dejen la Hora Santa diaria!! Con mucha más razón ahora que van a llevar sobre sus hombros, la dulce y pesada carga de la imitación más perfecta de nuestro Divino Redentor que puede tener un hombre sobre la tierra.

Con paternal afecto,

P. Gustavo (25/03/12)

 

14 comentarios:

  1. Marta Cuiligotti

    Felicitaciones pr este emprendimiento,adelante con mucha fe. Es necesario una instancia como esta . Somos muchos los “egresados” de Ej. Espirituales que no cumplimos con el seguimiento que tendriamos que hacer habiendonos enriquecido con tanta buenas cosas y luego caemos en un estancamiento injusto ya que no propagamos esa riqueza que Dios nos permitio conocer. Pienso que este tu blo”empujaria”

  2. Marta Cuiligotti

    Exelente idea! Felicitaciones! Es necesario un lugar asi,enternecedor estas reflexiones hacia los novicios.Saludos y un muy buen 2014! Con muchos frutos y bendiciones!

  3. Enhorabuena por este camino que habéis elegido siempre al lado del Señor, que encontréis la felicidad para poder transmitirla a los demás, que seais responsables con el trabajo que os toque hacer y sobre todo que no seais caras serias que se os note en la mirada ese amor que recibis de nuestro maestro, Jesucristo y siempre adelante.

  4. P. Gustavo Lombardo, IVE

    Muchas gracias, Marta! Bendiciones para ud!

  5. P. Gustavo Lombardo, IVE

    Bien dicho! Dios nos lo conceda y seamos dóciles! Muchas gracias!

  6. Reverendo Padre:PAZ Y BIEN.
    Le escribe un futuro postulante que aspira a ser aunque sea el último miembro del bendito Instituto del Verbo Encarnado.
    Espero tener la suerte de ser un novicio más a los que con tanta caridad está alentando.
    Según me dice el Padre Diego(Superior del Monasterio Ntra.Sra.del Socorro,en la isla de Tenerife del archipiélago de Canarias)quizás tenga la suerte de ser el primer novicio español.Cuente con mis oraciones y pido las suyas con su bendición

  7. P. Gustavo Lombardo, IVE

    Bernardo, Dios te conceda la perseverancia. Rezamos por eso!! Saludos al P. Diego, con quien fuimos compañeros de Seminario.

  8. Que Jesús y María sean los portadores de este saludo de PAZ Y BIEN deseándoles gracias y bendiciones en este nuevo año y agradecer a Dios por todo esto, especial mente por el padre Gustavo Lombardo, por compartir, la riqueza que Dios le da y me uno a la oración de cada uno de ustedes.

    y a los novicios que Dios los bendiga.y la virgen sea su compañera de camino

    Fraternalmente.

    Hnas Franciscanas

  9. P. Gustavo Lombardo, IVE

    Muchísimas gracias! Rezamos unos por otros!

  10. Padre: siembre!! , siembre la Palabra!!!!. Dios dará el crecimiento. Mil bendiciones y Gracias.

  11. P. Gustavo Lombardo, IVE

    Muchas gracias, Rosa! Seguramente habrá pensado, al escribir esto, en lo de San Pablo:”Predica a tiempo y a destiempo” 2Tim 4,2

  12. eduardopozo carvacho

    Sabe padre esas palabras, como que a uno le calan tan profundamente y meditamos que cobardes somos. unidos en la oracion

  13. P. Gustavo Lombardo, IVE

    Sí, Eduardo, lo somos! Pero tenemos que vencernos también en esto. Por algo
    tantas veces repitió Juan Pablo II aquel “no tengáis miedo”. Digamos también
    con San Pablo: “Todo lo puedo en Aquel que me conforta” (Fil 4:13).

  14. Sylvia Lorenzo

    Cada dia me doy mas cuenta cuan impensables son los caminos que Dios nos tiene……basta decirle que SI para que nos embarquemos en esa anchisima aventura de ser discipulos fieles…. que insondable es la grandeza con la que va labrando el Señor esos puentes que le acercan cada alma hacia El ….cada vez que una le va amando de todo corazon…..

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