Mi obra de arte

Esculpiendo2

Solo hay una cosa en el mundo que puedo afirmar que es totalmente mía, que solo yo la he producido, que no hay nadie, ni por sobre ni por debajo mío que haya intervenido en su creación o existencia.

Solo hay una cosa en el mundo que al contemplarla no me siento un instrumento creador, sino el artífice total, pleno, completo y llano.

Esta obra me pertenece tanto del punto de vista intelectual –porque mis pensamientos la idearon–, como del punto de vista fáctico –porque mis manos le dieron consistencia–. Y aunque suene extraño, también mis palabras están en ella… nada de lo mío le ha faltado.

Yo soy su causa final –porque, aunque me pese, está hecha para mí–, su causa formal –porque al verla contemplo mi alma–, su causa material –porque es carne de mi carne– y su causa ejemplar, porque no se hubiera dado sino reflejara mis más profundos rasgos.

Tan mía es esta obra que aún mis omisiones todas están en ella presente, y le dan forma, color y tinte, tanto o más de lo que le han dado mis acciones.

En ninguna otra obra me muestro tal cual soy ni puedo desplegar a cabalidad mis potencialidades.

Por momentos me llena de alegría y me siento el más escogido y agraciado de los hombres, pero en otros, saber que es mía me confunde hasta dudar que sea yo capaz de hacer algo de ese inmenso y avasallador quilate. Y aunque a veces me cuesta reconocer mi autoría, nunca soy tan yo como cuando la asumo con todas sus consecuencias.

Esta obra, mi única obra, donde trazo a trazo puedo ver de lo que soy capaz, mal que me pese o por mucho que quiera negarlo… es la de un Hombre-Dios destrozado en un madero… Sí, mi obra no es otra que Jesús clavado en Cruz.

Porque no es otro el motivo, la causa y razón de semejante y atrocísimo espectáculo que mis pecados, mis incontables pecados. Y justamente… nada tan mío, tan solamente mío como el pecado. En él Dios no participa sino en su ínfimísima expresión, la cual está obligado a conceder para no desdecirse en su crear y proveer. Sí, porque si Dios está presente en mi pecado es sólo porque de lo contrario tendría que aniquilarme o quitarme la libertad que, en definitiva, es lo mismo.

Y que apabullante misterio envuelve esta mi obra que, a la par de ser totalmente mía, no deja de ser totalmente de Dios y, al tiempo de ser la inabarcable expresión de mi vileza más honda, no deja de trasuntar la más inaferrable excelencia de un Dios que se define a sí como el mismo Amor.

El contemplar mi obra me eclipsa la razón y me hunde en la verdad más cierta de mi nada prevaricadora al mismo tiempo que me levanta a la certeza más firme de un Dios que me ama hasta lo indecible.

Es esta paradoja del mayor claroscuro que pueda darse: del Dios-Todo-Amor y del hombre-nada-pecador, la que me permite llamarla no sólo “Mi obra” (porque es mía y sólo mía) sino “Mi obra de arte”. Porque dejándola sumergirse en el amor divino –sin el cual no podría darse–, puedo decir con San Pablo que es también mi única gloria… yo solo me gloriaré en la Cruz de nuestro Señor Jesucristo.

Díptica es mi obra… no solo fui capaz de producir la atroz muerte de un Dios encarnado, sino que, mientras lo hacía, destrozaba también el inmaculado corazón de su Santísima Madre.

Solo Alguien como Ella puede aceptar ser Madre de quien, con sus manos sostiene el puñal de siete filos que atraviesa su sagrado pecho.

Solo con una Madre así puedo gloriarme de “mi obra” y transformar a ese Dios que he muerto enclavado, en la mayor de mis confianzas para con Ella, y a Ella misma –y justamente al pie de la Cruz–, en la mayor de mis confianzas para con Él.

7 comentarios:

  1. Brisa María gonzalez

    Padre Gustavo:
    Qué fuerte esta reflexión. Nunca la imaginé siquiera así: Mi obra!
    Solo puedo decirle gracias!!!
    Y pedir al Espíritu Santo que le siga iluminando para que nos continúe ayudando a entender más…y tratar de ser santos.
    Que Dios lo bendiga, y nuestra Madre Santísima, Ella, a quien tanto hemos hecho sufrir también, esté siempre, en todo momento y en todas partes, acompañándolo.

  2. Gpe. Del Carmen Garza Salazar

    No lo había visto de esta manera…Que escalofriante realidad!…Me parte el alma.
    Reafirma y potencía mi NADA y acrecienta la realidad de su amor por mi.
    Gracias por compartir su luz, Dios lo bendiga, cuide y proteja.

  3. Claudia Susana D'ALBUQUERQUE

    Excelente descripción y qué profundidad expresa, terrible y amorosa a la vez, sí toda una paradoja. Por eso no se me ocurre otra expresión que Alabado sea el Señor y su Infinita Misericordia!!!!
    Gracias por compartir!!!

  4. Oh Senor
    Perdoname

  5. gracias Señor Jesus y Perdoname por ofenderte

  6. Sólo veo, mi miseria y la Grandeza de Dios a través de todo lo que hago y dejo de hacer, porque a pesar de lo que soy, un verdadero siervo inútil, tengo algo de Divino y eso sólo es posible cuando Dios está conmigo.

  7. maravillosa meditación

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