Nuevos Irenismos

Más allá de las sensibilidades, salvo en algún caso rayano a lo patológico, no creo que exista persona alguna a quien le guste tener enemigos. Sentir el odio de otra persona o la mera oposición es muy poco agradable y, justamente por eso, algo a lo que naturalmente se le esquiva. Sería hermoso, por otro lado, vivir en una paz absoluta y total, sin ninguna contrariedad con ningún ser humano que pise esta tierra. ¡Sí!, sería hermoso, pero tan hermoso como utópico. Hubiera sido lindo que Adán y Eva no se encontraran al maligno por ahí y los tentara, pero …

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El ocaso de la razón

Comienzo pidiendo disculpas porque el título del post le queda un poco grande a estas pobres líneas y a quien las escribe, pero lo elegí porque expresa muy claramente lo que sentí/vi/percibí/pensé luego de dos horas de charla con un joven hace unos días viajando por el norte de mi país, más exactamente desde Santiago del Estero a Tucumán. En honor a la verdad, las palabras que se me vinieron a la mente en esos momentos –y que usé al contar la anécdota– fueron un tanto menos poéticas: “este chico tiene la mente quemada”, que no debe leerse con ningún …

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“¡Ay del mundo por los escándalos!”

Antes de hablar del escándalo, digamos en primer lugar qué se entiende por tal: Etimológicamente, la palabra viene del griego scándalon, y significaría la piedra u obstáculo que se coloca en la senda con el peligro de tropezar en él y ser desviado o herido en el camino. Inicialmente tuvo un sentido físico y, por aplicación, pasó a designar el obstáculo moral. En sentido vulgar, significa la admiración, el horror o la indignación ante algo moralmente indecoroso. En sentido estricto, se define como un dicho o hecho menos recto que proporciona al prójimo ocasión de pecado.   ¿Se escandalizan de …

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O tempora, o mores!

Esta exclamación, que podría traducirse como “¡Oh tiempos, oh costumbres!” es del célebre orador Cicerón (106-43 a.C.), quien se indignaba por la decadencia de las costumbres de su tiempo. Cambiando lo que haya que cambiar, esta expresión puede ser aplicada perfectamente a la realidad que nos circunda. No se trata, por supuesto, de un lúgubre e infecundo pesimismo, sino de mantener despierto el Sentido del escándalo, como lo hacía notar, no pocas veces el P. Hurtado, aplicándolo puntualmente al ámbito social: “Este estudio de nuestra doctrina social ha de despertar en nosotros, antes que nada, un sentido social hondo y, …

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¡Ay del solo!

En un post de principio de año[1], hablando de las cosas que enseña la montaña, destacábamos lo que ayudan esos ámbitos para valorar el trabajo en equipo y, aplicándolo a la vida del alma, decíamos: “No hay ninguna duda de que cierta soledad es necesaria para la vida de oración y de intensa unión con Dios, pero ‘cierta soledad’, porque la soledad total reviste peligros difíciles de superar. Por algo dice la Escritura ¡ay del solo! (Ecc 4,10): en la vida intelectual por ser enseñados, en las decisiones por ser aconsejados, en la prudencia por aprender de lo experimentado por …

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Dime qué lees…

En realidad, quizás hubiera sido mejor este título “dime si lees… y te diré quién eres”. La vida moderna con su avasallante y casi incontrolable tecnología, al agilizar y facilitar algunas cosas, parecería que nos tendría que dejar más tiempo para el “sano ocio”, tan apreciado en la antigüedad y solo alcanzable para quienes no tenían que dedicarse a otras actividades, por ej. al comercio (de ahí la palabra “neg-ocio”, como “negación del ocio”). Pero en realidad, en la gran mayoría de los casos, ésta, prácticamente “tecnocracia” (el hombre dominado por la tecnología), es un enemigo acérrimo del “sano ocio”, …

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Lo que me enseñó la montaña (2)

Seguimos comentando algunas cosas aprendidas en las convivencias en la montaña junto con seminaristas y novicios. En camino: en los senderos, llamados “picadas”, existen marcas denominadas “pircas”; algunas están hechas con pinturas en los árboles, otras -en las partes más altas, donde ya no hay árboles- son pequeños montículos de piedras, a veces también pintadas y con un trozo de rama en la punta. Si el sendero es bastante transitado y, por tanto, está bien marcado, estas pircas pasan casi desapercibidas o forman parte del colorido y del folclore de la caminata o del ascenso pero, si el sendero es …

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Lo que me enseñó la montaña

He nacido en el llano, en plena pampa Argentina, de ahí que mis contactos con la montaña durante mi niñez y juventud, han sido prácticamente nulos. La cosa cambió, y no poco, al ingresar a la vida religiosa. Hice mi postulantado en la convivencia de novicios y seminaristas en Bariloche, hermosísimo lugar de montañas y lagos al sur oeste del país. Así fue que a pocos días de comenzar la nueva experiencia, me encontré con una mochila de varios kilos sobre los hombros, bajo un radiante sol de febrero, sediento y subiendo una pedregosa montaña. Menos mal que me lo …

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